16/01/2012

HASTA SAN ANTON PASCUAS SON


Hoy es San Antón. El pasado domingo tuvo lugar la tradicional bendición de los animales (también los de dos patas) por parte de Don Santiago en la puerta de nuestra iglesia. Fue todo un lujo ver la cara de los más pequeños al ver aparecer yeguas, gatos, perros, canarios, hamster ....

Así un año más se renueva la tradición una vez más. Esta noche parece ser que se preparán las hogueras en los sitios tradicionales, y seguro estoy que caerá algo de cena en ellas.

UN POCO DE HISTORIA:

El día 17 de Enero se celebra el día de San Antón (San Antonio Abad). Nació hacia el año 250 en la ciudad de Queman (la actual Quaeman-el-Arous) cerca de la ciudad de Heracleópolis, en Egipto. Según cuenta la leyenda, abandonó parte de sus riquezas y se dedicó a la vida espiritual retirada.


Murió en el año 356, contando con más de cien años de edad. Sus restos fueron trasladados a Alejandría y después a Constantinopla para viajar finalmente a Vienne (Francia). Es típico ver la representación de San Antonio con una cruz en forma de T (Tau) una campanita, un cerdo y a veces un libro.

Durante su retirada en el desierto, sobrevivió a serpientes, escorpiones y todo tipo de animales peligrosos. Se cuenta también que en una ocasión ayudó a una jabalina a curar los ojos de sus jabatillos. Cuando estos pudieron ver se quedaron con él, protegiéndolo de todas las alimañas durante toda la vida.

En la Edad Media existía la costumbre de tener animales sueltos por las calles que eran mantenidos por toda la comunidad (cerdos, cabras, gallinas…), que servían de sustento a gente pobre de la villa y a hospitales. De su cuello llevaban colgada una campanilla para distinguirlos y todo el que podía les proporcionaba alimento. Estos animales fueron puestos bajo la advocación de San Antonio para que los protegiera.

Las lumbres o chiscos de San Antón. Son muchos los lugares donde se llevan a cabo.

En ellas podemos reconocer los ancestrales ritos paganos de las hogueras que ahuyentaban los malos espíritus del ganado y de los animales domésticos, evitándoles enfermedades y plagas.

Era costumbre en muchos lugares quemar los restos de las podas que habían quedado después de finalizar las tareas agrícolas del invierno. Se hacían fuegos rituales con el “ramón” de olivo y los enseres viejos que habían quedado inservibles para la faena.